1983

8 Jul

A los cinco años vivía en una casa alquilada en Temperley. El tren pasaba a unos metros. No recuerdo exactamente cómo, un día me vi reflexionando acerca de la cárcel. De ir a la cárcel. Caminaba por la avenida Almirante Brown en dirección a Lomas de Zamora. Iba solo, así que debía estar haciendo algún mandado. Recuerdo que yo no encontraba ningún problema en “cometer delitos” (o quizás pensaba en términos de “hacer cosas malas” –ni idea, no recuerdo exactamente sobré qué pensaba: era un asesinato o un robo-), por lo que tendría que cuidarme de hacer esas cosas, ya que probablemente -como no encontraba ninguna imposibilidad material- en una de ésas hacía alguna. Después mi educación continuó y llegamos a hoy donde aquella reflexión no puede ser más que una curiosidad, un recuerdo, que simplemente confirma que Nietzsche pensaba como un niño o bien que los niños filosofan todo el tiempo por cuestiones de mera supervivencia.

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